sábado, 28 de septiembre de 2013

La primera visita

Me enteré que estaba embarazada a mediados de noviembre de 2012. Me cayó como un balde de agua fría. ¿A mi edad? ¿Con dos hijas y una hijastra en la adolescencia? ¿Cómo se lo decía a mis padres, a mis suegros, a mi familia? El viaje a Europa que tenia planificado con mi mejor amiga para el siguiente verano tendría que ser postergado. Estuve casi dos meses sin decirle a nadie. Solo mi pareja y un puñado de personas lo sabia. Mi hermana, residente en ginecología, me acompañó a mi primera cita. La oficina de la doctora estaba repleta... de mujeres en su adolescencia. A mi lado, una joven de 16 años (la edad de mi hija mayor) y quien esperaba su segundo bebe. Vi estudiantes míos en mi misma espera. Ahí es que me pregunto  ¿Qué hago yo aquí? Cuando hablé con la doctora esta me tranquilizó, me dijo que hoy en día mis 36 no son un problema, que podía tratar de tener un parto natural después de 2 cesáreas. En fin, lo que me dijo me tranquilizó. Fue ese día que vi a mi bebe por primera vez. Desde ese día todo cambio...

viernes, 27 de septiembre de 2013

Y todo comenzó así

Tuve mi primera hija a mis 19 años mientras estudiaba mi tercer año de bachillerato. Su llegada supuso muchos cambios: boda, otra especialización y postergar una mudanza añorada. Sin embargo, fue para mi toda una aventura y la expectativa ante lo que era una novedad. El cuento de hadas culminó varios años después con un divorcio y la crianza de una niña en edad preescolar. Estaba decidida a no tener más hijos. Sin embargo, 6 años después (a mis 25 y mientras hacía mi doctorado) llegaba al mundo mi segunda hija. En esta oportunidad decidí ser madre soltera y la experiencia fue una totalmente distinta. Había más responsabilidad. Era yo... o yo. Esto hizo que mi chica y yo creáramos una conexión que hoy en día aún mantenemos. También fue la niña añoñada tal vez para compensar la ausencia de papá en el hogar. Y ahí si dije: hasta aquí, no más hijos. Pero, haciéndole caso a la sugerencia de mis padres, no me operé. Por lo tanto, la posibilidad siempre estuvo vigente.

Así estuve varios años. Enfoqué mi vida en terminar mis estudios, criar a mis niñas, crecer profesionalmente y dedicarme tiempo a mi. Hasta que hace seis años atrás llegó a mi vida mi compañero, quien se unió a estas tres mujeres y aprendió a convivir con nosotras. El, con una hija que hoy tiene sus 20 y yo, con dos chicas ya crecidas, no contemplamos nunca la idea de ampliar la familia. Pero, un día cualquiera, a mis 36 años, me entero de que voy a ser madre nuevamente. Y es ahí que empieza una aventura que dista mucho de tener fin, o de ser fácil. Pero, ya le estoy cogiendo el gustito. Y que mejor que escribirlo, que contarlo. Se que habrá al menos una mujer en este mundo que me entienda y sea empática a lo que se enfrenta una mujer que decide ser mamá en tres décadas distintas de su vida.

Bienvenidas

Mi nombre es Rosa. Soy psicóloga de profesión, labor que consume gran parte de mi tiempo. Una tarea que tengo que compaginar con ser madre de tres hijas de 17 años, 11 años y 2 meses y medio de edad. Esto significa que he sido madre en tres décadas distintas de mi vida. Y eso es precisamente lo que quiero compartir con ustedes: las experiencias de tener tres hijas con edades tan diversas y los retos que como madre nos enfrentamos. Retos que ni mi trasfondo en psicología me preparó para enfrentarlos. Espero que sirva de apoyo y fuente de inspiración para quienes como yo nos enfrentamos a la maravillosa experiencia de ser madres en estos tiempos. Bienvenidas.